"Los Evangélicos Camino a Roma"

Rev. Patricio Muñoz. CHILE
XX Congreso de la ALADIC, Lima-Perú.
Martes 3 de Febrero 2009

I.- Introducción
La historia ha avanzado en forma vertiginosa y la Biblia nos señala el camino para transitar el día de hoy. Como dice el dicho… "cada día tiene su afán". Desde el punto de vista religioso, el día de hoy, tiene claro su afán. Entonces, nuestra responsabilidad es ineludible, es decir, para aquellos que quieren ser fieles al ministerio de Jesucristo, debemos ser atalayas, torres vigías, para entender este difícil momento en el que se halla la Iglesia de Cristo. Nuestro amado Señor Jesucristo les enrostró a los fariseos, el hecho de no estar apercibidos para conocer los tiempos.
"Y a la mañana: Hoy tempestad; porque tiene arreboles el cielo triste. Hipócritas, que sabéis hacer diferencia en la faz del cielo; ¿Y en las señales de los tiempos no podéis? (Mateo 16:3)

Hay cristianos que parecieran estar en esta posición, no les importa las señales de los últimos tiempos. Esta conferencia nos llama a ser responsables en este tema.

II.- Desarrollo
1. La Iglesia Católica Romana y su Intento de Relación con la Iglesia Evangélica-Protestante:

La apertura de la Iglesia Católica Romana (ICR en adelante) al Movimiento Ecuménico para con las iglesias Evangélicas o Protestantes es muy reciente. Hasta el Pontificado de Juan XXIII, la posición prevaleciente era de desconfianza, y hasta la hostilidad para con los esfuerzos por la Unidad que se desarrollaba fuera del marco de la jurisdicción Vaticana.
 
En 1952 se fundó la Conferencia Católica para las Cuestiones Ecuménicas. Su primer secretario fue el holandés Juan Willerbrans.

En 1958 muere Pío XII, llega a ser Papa Angel José Roncalli; toma el nombre de Juan XXIII y abre la iglesia a corrientes nuevas.
El escritor Olabarrieta, en su libro "Sin Jesucristo todo es Carroña" página 136, dice que Küng como teólogo católico, fue capaz de convencer al Papa Juan XXIII, para que iniciase su declaración sobre la libertad religiosa, que serviría después de base a Roma para apoderarse y embarcarse en la gran aventura mundial del ecumenismo.

Al concretarse la convocación de Juan XXIII, del Concilio Vaticano II, inicia el movimiento ecuménico, al que se adhieren otras iglesias protestantes históricas. En el año 1963 muere Juan XXIII. En el año 1965 Pablo VI se encarga de concluir el Concilio Vaticano II, iniciado por el Papa Juan XXIII.

2. Del Concilio Vaticano II, a Medellín (1968).

Su importancia para la Iglesia del Siglo XX: Desde el punto de vista de la Unidad Cristiana terrenal, (que pareciera que es la única que le importa a la ICR), significó la entrada definitiva de la ICR en el Movimiento Ecuménico. Ocurre el 11 de octubre de 1962 al 8 de diciembre de 1965. La inaugura Juan XXIII y la clausura Pablo VI. Para la ICR significó una renovación interna y externa;
Se abre a la lectura y estudio de la Biblia. Se abre a las relaciones con las otras ramas de la cristiandad; Se abre a las otras religiones monoteístas y no monoteístas y el laicado participa en la tarea de la iglesia. El concilio da un viraje hacia los pobres.

Conferencia Episcopal Medellín:

En el año 1968 la Iglesia Romana celebra su conferencia en este lugar para aplicar los principios del Concilio Vaticano II, donde incluye el tema del Ecumenismo. Paralelamente a este momento se impulsa la teología de la liberación. De la teología de la liberación, en su libro Teología y Misión, el Dr. Nuñez dice:

"Este concilio da el banderazo de salida a la teología de la Liberación, por más de 400 años la iglesia se había identificado con los poderosos, los ricos, magnates, y le había dado la espalda a los pobres en América Latina; pero , a partir de Concilio Vaticano II, y Medellín, ella se inclina a la izquierda, desde el punto político."

Desde el punto de vista político los mismos pobres llevarían a cabo la teología de la liberación. Ellos consideraban que era una respuesta para la problemática socio económico y política en nuestro sub-continente. Pablo VI, tuvo mucho respaldo, escribió una Encíclica que se titula "La Evangelización del Mundo Contemporáneo".
En el año 1979 la Conferencia General del Episcopado celebra en Puebla su conferencia bajo el lema: "La Evangelización Presente y Futura en América Latina". Después, en Santo Domingo celebraron la Cuarta Conferencia, dándole énfasis a la nueva evangelización. Después el año 2000 la ICR habla de "500 años de Evangelización en América Latina".

3. La Fundación del CLAI (1978):

El Consejo Latinoamericano de Iglesias fue fundado en Oáxtepec, México, presidido por el Obispo Metodista Argentino Federico Pagura. Hoy el CLAI es un puente de diálogo entre los evangélicos ecuménicos (que por lo menos en Sudamérica son muy minoritarios, aunque sí, fuertes en manejo de medios y con influencias en los gobiernos) y la iglesia Católica Latinoamericana. Su asamblea consultiva fue celebrada en Huampani (Perú) en el año 1982 con 250 personas, la segunda tuvo lugar en Indaiatuba (Brasil) en 1988; la tercera en Concepción (Chile) en enero de 1995. Su sede está en Quito, Ecuador.

Actividades:

Actualmente el ecumenismo y modernismo del CLAI incluye en sus filas 150 iglesias en toda América Latina y el Caribe hispano. Fomenta las relaciones con las diferentes iglesias, tiene buenas relaciones con Obispos y diócesis católicas en el Continente. Aparte de su agenda Ecuménica trata los desafíos que sufren los pueblos Latinos explotados: Pobreza, violencia, injusticia estructural, sexismo, derechos humanos, promociones de las poblaciones indígenas y negras. En Chile está representado entre otros, por el Fasic (fundación de ayuda social de iglesias cristianas) que reúne a la iglesia Metodista Pentecostal de Chile, de la Pastora Albornoz, etc.

4. Diálogo Católico-Luterano
El diálogo con los luteranos ocupa el primer lugar de los contactos ecuménicos entre la Iglesia Católica romana (ICR) y el mundo protestante. Su fruto más granado es la Declaración conjunta sobre la doctrina de la Justificación, que constituye –en palabras de Juan Pablo II– «una piedra miliar» del ecumenismo, y ha sido posible gracias a más de treinta años de trabajo.

Los contactos iniciales entre la ICR y la Federación Luterana Mundial –que agrupa hoy a 122 Iglesias, con unos 43 millones de fieles– se desarrollaron en 1965 y 1966 en Estrasburgo. Al año siguiente se constituyó una comisión de estudio, que llevó adelante el primer ciclo del diálogo y culminó sus trabajos en 1972 con el documento programático “El Evangelio y la Iglesia”.
En 1973 se creó la Comisión mixta católico-luterana, que hasta 1984 protagonizó el segundo ciclo de diálogo sobre cuestiones tan insoslayables como el valor sacrificial de la Misa, el ministerio episcopal o el ejercicio de un servicio primacial en la Iglesia. Frutos de su trabajo fueron las relaciones: La Cena del Señor (1978); Caminos hacia la comunión (1980); Todos bajo el mismo Cristo (1980), con ocasión del aniversario de la Confesión de Augsburgo, matriz de la doctrina luterana; El ministerio espiritual en la Iglesia (1983); Martín Lutero, testigo de Jesucristo (1983), y ante la unidad, Modelos, formas y etapas de la comunión eclesial luterano-católica (1984).

La Justificación. La tercera fase del diálogo católico-luterano inició su labor en 1986, con este tema de estudio: justificación, eclesiología, sacramentos. Copresidida por Monseñor Lehmann, Obispo de Maguncia, y el Obispo luterano James Crumley, la Comisión mixta elaboró la relación La Iglesia y la Justificación (1993), que dejó abierto el camino hacia una Declaración común sobre la doctrina de la Justificación, punto nuclear de la doctrina de Lutero.

Un grupo reducido de expertos se encargó de redactar esa Declaración. El texto fue corregido dos veces, en 1996 y 1997, antes de ser presentado para su aprobación a la ICR y a la Federación Luterana Mundial.

En junio de 1998, ambas instancias formularon su respuesta oficial al proyecto de Declaración. Los luteranos plantearon reservas al contenido, mientras los católicos recalcaban la necesidad de clarificarlos. A punto estuvo de venirse abajo la Declaración. Del atolladero logró salirse merced al Obispo Johannes Hanselmann –ex-Presidente de la Federación Luterana Mundial– y al Cardenal Joseph Ratzinger (hoy Papa Benedicto XVI), cuya vieja amistad propició una reunión privada entre ellos (11-1968). A raíz de la muerte del Dr. Hanselmann a principios de octubre pasado, el Prefecto de la Congregación para Doctrina de la Fe, declaró: "tuvimos un encuentro muy importante en casa de mi hermano, en Alemania, pues parecía que hubiera fracasado el consenso en torno a la doctrina de la justificación. De ese modo, en el transcurso de un debate que duró todo un día, encontramos las fórmulas que han aclarado los puntos que todavía presentan dificultad, que no son aceptados por una u otra parte. Con la fórmula elaborada en aquellos días, tanto la Federación luterana como la ICR han podido reconocer que se ha alcanzado un consenso en algunos puntos fundamentales de la doctrina de la justificación. No se trata de un acuerdo global, pero con esta fórmula es posible proceder a la firma de un documento de consenso en los contenidos de fondo".

Las palabras de Ratzinger permiten entender mejor por qué el diseño de lo firmado hace sólo seis años, el 31 de octubre de 1999 en Augsburgo resulta tan complejo, al incorporar dos documentos preliminares: un Comunicado oficial común y un Anexo aclaratorio. Sólo con ambos textos por delante, el Cardenal Edward Cassidy y el Obispo Christian Krause, en cuanto Presidentes respectivos del Consejo Pontificio para la Unidad de los Cristianos y de la Federación Luterana Mundial, pudieron al fin rubricar el tercer documento: la Declaración conjunta sobre la doctrina de la Justificación, que transcribe el texto definitivo concordado en 1997 por los expertos.

A través de este sumario de temas, que la Comisión mixta se apresta a estudiar, pasa ahora el camino hacia la plena comunión eclesial entre católicos y luteranos: un camino cercano.

5. Diálogo Católico-Reformado:
El diálogo reformado-católico es uno de los más laboriosos, debido al alejamiento dogmático y teológico iniciado por Calvino en la Suiza del siglo XVI y por el presbiterianismo escocés de John Knox. La Alianza Mundial de las Iglesias Reformadas federa hoy a 188 Iglesias reformadas, presbiterianas y congregacionalistas, que cuentan con unos 32 millones de fieles.

Tras algunos contactos previos, el primer ciclo del diálogo entre la ICR y la Alianza Reformada se tuvo de 1970 a 1977. Dio lugar a la relación “La presencia de Cristo en la Iglesia y en el mundo”. Del segundo ciclo (1984-1990) procede “Hacia una comprensión común de la Iglesia”.

Todavía no ha logrado iniciarse la tercera fase. Es más, en 1995 se enfriaron las relaciones, a resultas de la canonización de un mártir del siglo XVII.

Jan Sarkander, sacerdote checo ajeno a cualquier acción violenta, murió asesinado por los protestantes en 1640. Beatificado como mártir en el siglo XIX, fue canonizado por Juan Pablo II el 21 de mayo de 1995 en Olomouc (Chequia).

La Alianza Reformada había comunicado ya en 1990 que los calvinistas checos interpretarían la canonización de Sarkander como una aprobación de las violencias católicas del siglo XVII.

Juan Pablo II dirigió previamente una carta al Dr. Pavel Smetana, Jefe del Sínodo de la Iglesia de los Hermanos Checos, en la que aseguraba que la canonización «no intenta de ningún modo justificar o aprobar la violencia pasada, sino solamente reconocer los méritos de este hijo de Moravia». Luego, durante su estancia en Chequia, Juan Pablo II, recordó el sentido preciso de la canonización y habló reiteradamente de perdón, conversión y reconciliación.

En cualquier caso, la crisis todavía no ha logrado superarse, aunque no dejen de mantenerse contactos.

6. Diálogo católico-bautista

Los Bautistas son considerados «el ala radical de la Reforma». Deben su nombre a que sólo administran el bautismo a los adultos y rechazan el de párvulos; Surgen en Inglaterra en el siglo XVII, por obra del anglicano John Smyth, que hubo de exiliarse en Holanda, donde sus seguidores crecieron y se dividieron.

Los Bautistas suman unos 40 millones, cifra que aumentaría mucho de incluir a sus hijos. En Estados Unidos representan el mayor grupo cristiano, después del católico. Clinton por ejemplo es Bautista.

La iglesia Bautista es congregacionalista: cada comunidad local es independiente. En 1905 se federaron en la Alianza Bautista Mundial.

El diálogo entre la ICR y la Alianza Bautista puede considerarse tardío. Su primera y todavía única fase, que se desarrolló de 1984 a 1988, sirvió para superar prejuicios y clarificar posturas. Dio lugar a la relación “Llamada a dar testimonio de Cristo en el mundo actual”.

Un dato ilustrativo de las dificultades de este diálogo ecuménico: todavía no se ha producido el reconocimiento recíproco de la eclesialidad de la ICR y las iglesias bautistas.

7. Diálogo Católico-Metodista

El metodismo surgió en la Inglaterra del siglo XVIII como un movimiento pietista promovido por John Wesley, ministro anglicano que no pretendía separarse de su Iglesia, sino reanimarla. El nombre deriva de la regularidad de vida de los primeros seguidores.

La base de su organización es la iglesia local, que no goza de plena independencia respecto a su Iglesia matriz. En Inglaterra y otras naciones, los metodistas no tienen obispos, sí en Estados Unidos, donde constituyen el segundo grupo evangélico-protestante, tras los Bautistas. Las diversas Iglesias se hallan federadas en el Consejo Metodista Mundial.

Entre los metodistas sólo cuenta como miembro quien ha sido bautizado, ha recibido instrucción religiosa y ha hecho profesión de fe. De ahí que, si bien su número de fieles ronde los 20 millones, sus adeptos sean muchos más.

Desde su comienzo en 1967, el diálogo católico-metodista ha sido fluido y de ciclos quinquenales sucesivos. Entre las relaciones emanadas cabe destacar una declaración sobre la Iglesia (1986), que aborda su naturaleza, los sacramentos, la unidad y el primado de Pedro. También La Tradición apostólica (1991).

Otros diálogos

— Los Discípulos de Cristo (Iglesia Cristiana) nacieron en Estados Unidos en el siglo XIX de la fusión de dos movimientos de raíz presbiteriana. Cuentan con unos 3 millones de miembros.

Su diálogo con la Iglesia Católica, que comenzó en 1977, se halla en la tercera fase y concluyó en 2002 con una relación sobre “La Misión de la Iglesia”. La anterior se titula “La Iglesia como comunión en Cristo”.

— Se conoce como Pentecostales clásicos a las Iglesias de raíz protestante, surgidas a principios del siglo XX en varios países, que tienen en común su insistencia en el bautismo del Espíritu Santo. Se apellidan «clásicas» para distinguirse de los movimientos carismáticos.

Desde 1970, el diálogo católico-pentecostal ha cubierto cuatro fases. Fruto de ellas son las relaciones Perspectivas de la koinonía (1989) y Evangelización, proselitismo y testimonio común (1998). La quinta fase versa sobre “La iniciación cristiana y el bautismo en el Espíritu Santo”.

— Los mennonitas deben su nombre a Menno Simons, sacerdote holandés que en 1536 fue elegido cabeza de un grupo de anabaptistas o rebautizantes moderados, opuesto a otro radical. Están presentes sobre todo en Estados Unidos. Una de sus ramas es la Iglesia Amish, pacifista y de costumbres arcaicas, que la película «Único testigo» dio a conocer en 1985.

El diálogo entre la ICR y la Conferencia Mennonita Mundial comenzó en 1998 y celebró su segunda sesión en octubre de 1999. El objetivo es determinar afinidades eclesiológicas.

La ICR mantiene contactos, todavía en fase exploratoria, con otras confesiones de raíz protestante: husitas, cuáqueros, adventistas, mormones, etc.

8. Diálogo Anglicano-Católico
La naturaleza del sacerdocio, principal escollo en el intercambio teológico.

La chispa que encendió el cisma anglicano y trajo como consecuencia, en 1531, la ruptura del rey de Inglaterra y de sus súbditos con la ICR fue una cuestión política. Ahora, cuatro siglos más tarde, los anglicanos miran el origen de aquella división con más realismo y menos prejuicios. Es un hecho también que, dentro de la Comunión anglicana, el prestigio del Papado en el último siglo se ha dejado sentir. Sin embargo, con el paso del tiempo han sido otras graves cuestiones las que nos han ido distanciando dolorosamente, lo cual no impide que esté en marcha un serio proceso de acercamiento.

Durante siglos, las relaciones entre la ICR y la Comunión Anglicana han estado marcadas por una mutua desconfianza y una larga lista de agravios que parecía imposible superar. La Historia guarda memoria de episodios de cruel persecución por parte de las autoridades británicas a los fieles católicos, de profundas desviaciones doctrinales debido a las infiltraciones luteranas en la fe anglicana y de intolerancia por parte de unos y otros.

A mediados del siglo pasado empieza a emerger un nuevo modo de ver las cosas. Cuando ya nadie se acordaba de las veleidades del rey Enrique VIII que llevaron a la ruptura definitiva con Roma y cuando la obra de reformadores como Cromwell había ya restañado, un movimiento cobra forma en el seno del anglicanismo. La High Church (alta iglesia) y todo el espectro anglo católico medita sobre sí mismo y se convencen de que no son otra cosa que la Iglesia católica en Inglaterra

Una declaración oficial de la ICR pareció echar un jarro de agua fría a las románticas ilusiones de estos esforzados intentos. En efecto, en 1896, por medio de la Bula Apostolicae Curae, el Papa León XIII negaba la validez de las ordenaciones anglicanas. El movimiento de Oxford ya había recibido las iras de los Evangélicos y de los Metodistas, así como de la mayor parte de los sectores más radicales de la Low Church (baja iglesia). Los acuerdos a los que llegaron en 1932 las autoridades del anglicanismo con viejos-católicos cismáticos para revalidar las ordenaciones anglicanas, permitían un respiro en las aspiraciones de los más tenaces devotos del Prayer Book. Pero el camino era largo y difícil.

Primeros encuentros
Las cosas parecieron mejorar con la visita que hizo en 1960 el Dr. Fischer, Arzobispo de Canterbury, al Papa Juan XXIII. Allí se trató del anhelo ecuménico del Papa y de su decisión de crear un Secretariado para la Promoción de la Unidad de los Cristianos. A raíz del Concilio Vaticano II, todo cambió súbitamente. El empeño católico de potenciar la vía ecuménica cobró forma con los documentos conciliares, concretamente Unitatis Redintegratio.

El sucesor de Fischer, el Arzobispo Ramsey, fue a Roma en 1966, una vez acabado el Concilio, y se entrevistó con el Papa Pablo VI. Al término del encuentro ambos comunicaron oficialmente su deseo de un diálogo teológico que, "fundamentado en el Evangelio y en las tradiciones comunes, pudiera conducir a la unidad por la que Cristo había rezado".

Entretanto, otros grandes sucesos han influido en el diálogo. De una parte, la decisión de ambas confesiones de añadir calor humano al proceso de diálogo abierto. En este sentido se vienen realizando encuentros y coincidencias al máximo nivel. La más significativa y reciente ha sido la presencia del ex Arzobispo de Canterbury, George Carey, en la apertura de la Puerta santa de San Pablo Extramuros, el 18 de enero pasado, celebración ecuménica sin precedentes en la Historia si se tiene en cuenta el número y la calidad de las representaciones cristianas presentes. Pero ha habido otras, más específicas, como la visita a Roma del Arzobispo Carey en diciembre de 1996, en la que se habló sin ambages de la cuestión de la Primacía del Papa, que estaba empezando a tomar forma en el seno de muchas comunidades anglicanas bajo la fórmula de la primacía espiritual, Primado de Amor y Unidad o, como otros prefieren, Primado de Servicio. Es significativo que Juan Pablo II citara en tal contexto las palabras del Papa San León Magno, predecesor del actual Pontífice, y que fue el que envío a San Agustín de Canterbury a convertir a los anglos. Como León, Juan Pablo II entiende que su ministerio es ser el siervo de los siervos de Dios, de manera que el oficio del Obispo de Roma es "ser el primero entre los servidores de la unidad"; "asegurar la Comunión de todas las iglesias".

El 5 de octubre de 2003, el jefe de la ICR, Juan Pablo II recibió en lo que se denominó, una conmovedora audiencia al arzobispo de Canterbury Rowan Williams, jefe de la iglesia anglicana, en la que constató los progresos del diálogo entre católicos y anglicanos y alentó a evitar futuras divisiones.

La primera visita del nuevo primado confirmó el visible afecto que se da entre los dos líderes religiosos. Rowan Willians, de 53 años, agradeció al Papa el regalo de la cruz pectoral, enviada desde el Vaticano en el momento en que tomó posesión de su sede.

«Dando gracias por los progresos que se han dado, tenemos que reconocer asimismo que nuevas y serias dificultades han surgido en el camino hacia la unidad», afirmó el Papa en el discurso en inglés.

«Estas dificultades no son sólo de carácter meramente disciplinar; algunas afectan a cuestiones esenciales en materia de fe y moral», añadió.

El obispo de Roma no fue más explícito, pero era evidente que se refería, entre otras cosas, al debate que en estos momentos tiene lugar en la Comunión anglicana sobre la posibilidad de ordenar a obispos o pastores homosexuales.

En una rueda de prensa posterior, el cardenal Walter Kasper, presidente del Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, reconoció que la aceptación de pastores anglicanos significaría una fisura en el anuncio común de la ética cristiana, argumento que, en el pasado, creaba prácticamente consenso entre las dos Iglesias.

El arzobispo Williams ha convocado para dentro de dos semanas a los representantes anglicanos del mundo para analizar en Londres la cuestión, estallada tras el nombramiento por parte de la Iglesia Episcopaliana (rama anglicana en Estados Unidos) de Gene Robinson, homosexual divorciado, como nuevo obispo anglicano de New Hampshire.

«Tenemos que reafirmar nuestra obligación de escuchar atenta y honestamente la voz de Cristo tal y como nos llega del Evangelio y de la Tradición Apostólica de la Iglesia --explicó el Papa al líder anglicano--. Ante el crecimiento secular del mundo de hoy, la Iglesia debe asegurar que el depósito de la fe se proclame en su integridad y sea preservado de erróneas y desviantes interpretaciones».

El arzobispo explicó más tarde a los periodistas que transmitirá a la Conferencia anglicana las preocupaciones que durante su visita le ha expuesto la Santa Sede sobre la cuestión de la homosexualidad.

«Somos conscientes de las implicaciones ecuménicas de lo que se ha hecho --reconoció--. Tenemos que considerarlas con cuidado. Creo que en estos días hemos escuchado con máxima atención lo que se nos ha dicho».

La búsqueda de la unidad plena, concluyó el obispo de Roma en su discurso, debería «llevar a un mayor entendimiento y a una más profunda caridad», así como a «fortalecer la paz en el mundo».

La visita de esta sábado del arzobispo de Canterbury fue la primera desde que tomo posesión del cargo, el mes de febrero pasado.

«La impresión más importante que quiero compartir de mi encuentro de hoy --dijo a los periodistas-- es el extraordinario e indómito espíritu [de Juan Pablo II] que vive en él».

8. Diálogo Con el Consejo Mundial de Iglesias (CMI)

El Consejo mundial de Iglesias (CMI) se constituyó en Amsterdam en 1948 y agrupa hoy a 330 Iglesias cristianas del ámbito ortodoxo, oriental y evangélico. El CMI mantiene asambleas generales cada siete años: la última tuvo lugar en diciembre de 1998 en Harare (Zimbawe), con asistencia de representantes de las confesiones miembros, así como de numerosos observadores de la ICR y de muchas otras.

Dice la última versión de su Constitución: "el objetivo principal de la comunión de las Iglesias en el CMI consiste en exhortarse recíprocamente para alcanzar la unidad visible en una sola fe y en una única comunión eucarística, expresadas en el culto y en la vida común en Cristo a través del testimonio y del servicio al mundo, y en avanzar hacia tal unidad a fin de que el mundo crea".

Las relaciones entre la ICR y el CMI comenzaron en 1965. Se creó entonces un grupo mixto de trabajo, que se reúne una vez al año para evaluar el estado de las relaciones y estudiar temas diversos. En los últimos años se ha tratado del desafío del proselitismo, de las cuestiones éticas como fuentes de testimonio común o causa de nuevas divisiones, de problemas sociales particulares o del Jubileo del Año 2000.

La ICR colabora en otros programas del CMI, como los dedicados a Unidad y renovación y a Misión y evangelización.

FE Y CONSTITUCIÓN. Particular importancia tiene la presencia de la ICR en la Comisión Fe y Constitución del CMI, que inició sus trabajos en Lausana en 1927 –veinte años antes de la creación del organismo ecuménico– y tiene por finalidad resolver las cuestiones teológicas que dividen a los cristianos. Desde 1968, doce de los 120 miembros de la Comisión son católicos.

El documento Bautismo, Eucaristía y Ministerio (1982) es el logro más notable de la Comisión. La ICR publicó en junio de 1987 una larga respuesta oficial al texto que, tras reseñar concordancias y discordancias, concluye diciendo: «Los católicos pueden hallar muchas cosas con las que estar de acuerdo. Al mismo tiempo, hay temas importantes relacionados con el Bautismo, la Eucaristía y el Ministerio que necesitan más estudio (...) Para la ICR, las verdades de fe no están separadas unas de otras. Constituyen un todo único y orgánico. Por ello, el acuerdo pleno acerca de los sacramentos enlaza con el acuerdo sobre la naturaleza de la Iglesia. No puede alcanzarse el objetivo de la unidad de los cristianos separados si no hay acuerdo sobre la naturaleza de la Iglesia».

Precisamente este último particular ha sido abordado con posterioridad por la Comisión Fe y Constitución. Recoge el documento La naturaleza y el fin de la Iglesia: una etapa del camino hacia una declaración común, de 1998. La Comisión publicó ese mismo año un estudio sobre hermenéutica ecuménica, con el fin «de facilitar la interpretación, comunicación y recepción de textos, símbolos y prácticas que dan forma y significado a las comunidades particulares».

Ecumenismo Protestante.
Las tres grandes figuras que pusieron las bases del ecumenismo protestante fueron:
- Carlos Brent. Episcopaliano canadiense. En 1927 reunió en Lausana, Suiza, una conferencia que dio origen al movimiento Fe y Constitución. Su objetivo era unificar la doctrina.

- Natan Sôderblom. Obispo luterano de Upsala, Suecia. Trató de enfocar la unidad de los cristianos bajo el aspecto práctico y no doctrinal. Buscaba la colaboración de las actividades prácticas como camino para llegar a la unidad. En el Congreso de Estocolmo de 1925 fundó el Movimiento Vida y Acción.

- Juan Mott. Metodista, enamorado del ecumenismo. Su lema fue: "Mediante la acción unida de todos, demos muestra de que el ecumenismo es una realidad, dejando a la Providencia manifestarnos el camino a seguir". En 1946 recibió el Premio Nobel de la Paz y fue presidente vitalicio del Consejo Ecuménico.

Ecumenismo Católico.
Preocupada por la división de los cristianos, la ICR continúa el movimiento ecuménico, a través de distintas acciones:

En 1925 se organizaron encuentros llamados "Diálogos de Malinas", entre el cardenal Mercier, arzobispo de Malinas y primado de Bélgica, y los anglicanos.

En 1930, el padre José Metzger fundó la asociación "Una Sancta", con el objetivo de fomentar el ecumenismo.

El Padre Watson, un protestante convertido al catolicismo, fundó el "Octavario por la Unión de los Cristianos". Consiste en dedicar cada año ocho días de oraciones y estudio a favor de la unión de los cristianos, del 18 al 25 de enero. Este octavario actualmente ha adquirido dimensiones mundiales.
En 1960, el Papa Juan XXIII, funda el "Secretariado para la Unión de los Cristianos". Fue puesto bajo la presidencia del Cardenal Agustín Bea, es el organismo católico por excelencia para promover la unión de los cristianos.
El "Decreto Conciliar sobre el Ecumenismo" (Unitatis Redintegratio), presenta las bases doctrinales y las líneas de acción práctica del ecumenismo católico. Fue promulgado por el papa Paulo VI el 21 de noviembre de 1964, durante la celebración del Concilio Ecuménico Vaticano II.

La Asociación "Ut Unum Sint", palabras tomadas de Jn 17:21, que significan "Que sean una sola cosa", fue fundada por la Congregación del Concilio y tiene como finalidad promover la unidad de todos los cristianos en la única Iglesia de Cristo.

Encuentros ecuménicos de los jerarcas de distintas confesiones:

- La asistencia de observadores de las Iglesias anglicana, luterana, reformada, metodista, cuáquera y otras, al Concilio Vaticano II.

- En 1960, la visita del doctor Fisher, arzobispo anglicano de Canterbury.

- En 1962, en encuentro del Papa Paulo VI con el patriarca ortodoxo Atenágoras.

- En 1965 Roma y Constantinopla levantaron mutuamente las excomuniones lanzadas en 1054.

- En 1966 Paulo VI dialogó con el doctor Ramsey, sucesor de Fisher.

- La costumbre de Juan Pablo II de orar en común, en todos sus viajes, con los representantes de los hermanos separados.

- El encuentro en Ghana, de Juan Pablo II con el arzobispo anglicano de Canterbury, doctor Robert Runcie.

- La visita de Elías II, patriarca ortodoxo de Georgia, al Vaticano.

- La reunión en Patmos, Grecia, en1980, de representantes católicos y ortodoxos.

3. Conclusión

3.1 Grave problema para la iglesia fiel

Es indudable que los creyentes fieles estamos en problemas. Los tiempos son peligrosos. "Esto también sepas, que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos" (2 Timoteo 3:9). También nos agrega "Empero acerca de los tiempos y de los momentos,.." 1 Tesalonicenses 5:1-9).

3.2 Declaración imperativa

No es un favor. ¡No, por supuesto que no! La orden de Dios es inmutable. ¿Cuántas veces hemos leído ese versículo? Se nos ha enseñado hasta la majadería, y esto, porque es una orden de Dios. Ese tercer objetivo de la palabra de Dios, es increíble e ineludible. La defensa de la fe es claramente enseñada en la Escritura. Debe ser nuestra obediencia a la palabra de Dios la que nos guíe en nuestro actuar. Los comerciantes del evangelio y los lobos rapaces están haciendo estragos en las filas fieles. Judas 3 nos enseña la eficacia en nuestra labor espiritual. "…contendáis eficazmente…".


3.3 Conducta admirable

La conducta del Saúl y del ejército de Israel, fue tibia, poco comprometida, o porque no decirlo, cobarde, ante los insultos que profería Goliath a Dios y al pueblo de Dios. Tenía que aparecer el joven y pastor de campo, David, para remecer las conciencias de los temerosos hijos de Dios. Ante el dubitativo Saúl, la conducta de David fue francamente admirable, digna de loor y de elogios. Insisto, ante los tiempos peligrosos actuales, ¿cuál es nuestra actitud? Estoy seguro que debe ser digna de elogios, encomio, francamente admirable. Cuidemos nuestro testimonio. Leamos 1° de Samuel 17:45

3.4. La Biblia nos insta a despertar

"Y esto, conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño; porque ahora nos está más cerca nuestra salud que cuando creímos". Romanos 13:11. ¡Que pronto está la gloriosa venida de nuestro Señor Jesucristo! Somos felices por esto, sabiendo que de esta manera debemos estar estimulados por su cercanía, a trabajar incesantemente, con celo para alcanzar a quienes están perdidos en la apostasía reinante y si estamos durmiendo levantémonos de nuestro sueño. Debemos estar sobrios y "vestidos de cota de fe y caridad" como también utilizar "…la esperanza de salud por yelmo". El genuino creyente debe tener claridad ante los consejos de Dios. La fidelidad es importante, en este sentido. ¿Quién pues es el siervo fiel y prudente, al cual puso su Señor sobre su familia para que les dé alimento a tiempo? Mateo 24:45.

En definitiva, la bandera del evangelio debe izarse para sostener la fe fiel del evangelio. Fue izada por Pablo, Lutero, y otros hijos de Dios. Ahora debe ser izada por ti. Es nuestro deseo que sea izada por todos los cristianos, para cuando suene la última trompeta seamos recogidos por nuestro Salvador y Señor.

Por Jesucristo.
Pastor Patricio Muñoz
2ª Iglesia Evangélica Aliancista

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