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"Separación Bíblica Eclesiástica y su fiel Testimonio" (1 Pedro 1:13-22) Predicador. Esteban Ricker. GUATEMALA Amados hermanos, nos encontramos en una batalla muy difícil para preservar puridad bíblica y su practica, nos encontramos también en una era muy obscura de la historia de la iglesia de Jesucristo, en la cual yo pienso que estamos en los últimos minutos de la hora en que regrese nuestro Señor y salvador Jesucristo en las nubes tal y como lo prometió. Nuestro gran Dios tiene que estar sumamente triste y dolido por lo que ve en las iglesias de estos últimos días. En 2 Timoteo 3, nos enseñan que en estos últimos días, muy peligrosos, habrá hombres teniendo apariencia de piedad, pero sin santidad. Un problema muy serio que existe en muchísimas iglesias evangélicas es, la falta de santidad, la palabra de Dios claramente nos enseña en Hebreos 12:14 “…la santidad que sin la cual nadie vera al Señor”, esta falta de santidad es la causa por la cual muchas iglesias al fin dan a la apostasía. La salvación que Jesús le da a su pueblo en la profecía de Lucas 1:74-75 dice: “Que sin temor librados de nuestros enemigos, le serviríamos en santidad y en justicia delante de él, todos los días nuestros”. El plan de Dios para nosotros en su bendición es de librarnos del poder del pecado. Dios nos manda en 2Corintios 7:1 “Que nos limpiemos y lavemos de toda inmundicia, la suciedad e impureza de la carne y el espíritu, perfeccionando la santificación en temor a Dios. Hoy vemos que muchísimas de las iglesias cristianas, tienen una deficiencia en el entendimiento, no entienden el significado de la palabra apartaos. Hay muchos que conocen nuestro próximo pasaje en 2Corintios 6:14-18, pero no lo entienden. “No os juntéis en yugo con los infieles; porque ¿Qué compañía tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas? ¿Y qué concordia Cristo con Belial? ¿O qué parte el fiel con el infiel? ¿Y qué concierto el templo de dios con los ídolos?, Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como nos dijo: “Habitare y andaré en ellos, y seré el Dios de ellos, y ellos serán mi pueblo. Por la cual, salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, y no toquéis lo inmundo y yo os recibiré, y seré de vosotros Padre y vosotros me seréis a mi hijos e hijas, dice el Señor todo poderoso. En estos versículos claramente hay una división entre Dios y el mundo contaminado. Las sagradas escrituras nos hablan y nos animan para tener unidad y comunión entre creyentes fieles en Cristo Jesús, y a la misma vez nos dice que hay una distinción entre aquellos que son pueblo de Dios y aquellos que no lo son. La definición de separación bíblica eclesiástica es, simplemente, que el creyente verdadero no se junta ni tampoco ayuda a una iglesia infiel o apostata. O si el creyente está en una iglesia contaminada con egregias y falsas doctrinas que al fin darán a la apostasía por causa de compromiso, no tienen ninguna otra opción mas que separarse de ella, en esta dedición, también implica que las iglesias y organizaciones creyentes no se juntaran ni tampoco se quedaran apoyando las denominaciones o grupos que no son fieles al Jesucristo de nuestra biblia. En el antiguo testamento tenemos una distinción entre lo santo y lo profanación, entre lo sagrado y lo no sagrado, lo limpio y los contaminado, el verdadero Israel y aquellos que están afuera de Israel Hebreos 11:24-27 dice: “Por fe Moisés hecho ya grande, rehusó ser llamado hijo de la hija del Faraón; eligiendo antes ser afligido con el pueblo de Dios, que gozar de comodidades temporales de pecado. Teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo, que los tesoros de los egipcios; porque miraba la remuneración. Por fe dejo a Egipto, no temiendo al ira del rey; porque se sostuvo como viendo al invisible. “Moisés, en este caso, primero fue un acto individual en donde retiro su aprobación del gobierno egipcio y la iglesia estatal con un testimonio de coraje, en la cual dijo que existía el Dios verdadero y estaba en contra del sistema de esclavitud del gobierno e iglesia estatallar. Sansón peco cuando se hizo amigo de los filisteos, quienes eran enemigos de Israel. En Jueces 13:5, Vemos que Sansón un nazareo para comenzar a salvar a Israel de mano de los filisteos. ¿Pero que hace Sansón en Jueces 14:10? Hace una fiesta y les hizo un banquete a sus enemigos, y todos sabemos cuál fue su fin, y que le costó su obediencia. En 2Crónicas 19:2 vemos donde el profeta Jehú reprende al rey Josafat “Y salió al encuentro Jehú el vidente, hijo de Ananí, y dijo al rey Josafat, ¿Al impío das ayuda, y amas a los que aborrecen a Jehová? pues la ira de la presencia de Jehová será sobre ti por ello”. El principio que vemos aquí es, pueblo de Dios, en ninguna circunstancia, se puede unir con los impíos, aunque que tenga apariencia de una buena causa y obra. El testimonio de separación bíblica eclesiástica del nuevo testamento es muy claro, y la distinción traza una línea entre la verdadera iglesia de Jesucristo y los incrédulos. En Mt. 10:11 nuestro señor Jesucristo ataca la filosofía de “cooperación con cualquiera o todos” Jesús les instruye a sus discípulos muy claramente y les dice, “Mas, en cualquier ciudad o aldea donde entrareis, investigad quién sea en ella digno, y reposad allí hasta que salgáis”. La palabra digno es muy importante entenderlo, porque está hablando de aquellos que tienen un testimonio puro de moralidad y sana doctrina, aquellos, quienes están en armonía con la fe verdadera. La iglesia visible verdadera es mandada a tener un testimonio puro y visible, en la cual no permite apóstatas, heréticos y todos aquellos que visiblemente viven una vida contraria a las sagradas escrituras, de ser parte de la membrecía y tener comunión con ellos, por supuesto que invitamos a todo pecador a escuchar el evangelio de Jesucristo, pero no les damos la bienvenida a ser parte de la membrecía o liderazgo en su estado de contaminación del pecado y sin salvación. De igual manera el creyente verdadero no puede tener su membrecía en una iglesia contaminada, corrompida, sin sana doctrina, o apóstata, que dice ser iglesia de Cristo y no lo es, porque no sigue la palabra de Dios en la biblia. Así que podemos decir que, separación bíblica eclesiástica, es un acto determinado por un individual o iglesia local, o denominación completa, donde se busca la puridad y santidad de testimonio y membrecía ordenado por Dios en las sagradas escrituras, y se dedica a seguir esta santidad en donde no le da lugar a una persona o grupo contaminado o apóstata a tener comunión, cooperación o membrecía con él o ellos. Hay creyentes desobedientes que dicen que el testimonio de separación bíblica eclesiástica, es un acto negativo en la cual no obedecemos lo que Dios nos manda, a amarnos los unos a los otros. Al contrario, nosotros, los fundamentalistas-separatistas confiamos y no tenemos duda de que un acto positivo en la cual nos separamos en obediencia a Dios para tener una comunión con él. Las promesas de Dios son para aquellos que le obedecen. Dios nos habla en Mt. 5:6 “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán hartos” ¿Cómo puede decir el hombre, que camina con los enemigos de Dios, que él está caminando en la justicia de Cristo, si mezcla justicia con injusticia? Es imposible mesclar dos caminos. Todo hombre camina en uno de los dos caminos, no se puede caminar en el centro, donde solo existe el abismo que separa los dos. ¿Quiénes de nosotros podemos mezclar y juntar agua y aceite, la verdad con la mentira, el bien con el mal, las cosas de Dios con las cosas de Satanás? ¡Es imposible! Regresamos a un pasaje ya leído en 2Cor. 6:14 – 7:1, en la cual Dios hace un llamado a su pueblo para que practique separación bíblica personal y eclesiástica. El apóstol Pablo, asombrado pregunta, ¿Cómo ser el pueblo de Dios tener comunión con aquellos que caminan en la dirección contraria y opuesta? La promesa de Dios un padre santo, eterno, misericordioso, lleno de amor y gracia, siempre justo, y listo para perdonarnos. En 1 Cor. 5:11 – 13, Dios nos manda a que, en el trabajo que hace su iglesia por él, se separen y no tengan comunión con aquellos que se contaminan con lo malo. El versículo II nos dice … con tal ni aún comáis. Estas instrucciones, sea en lo personal o en lo eclesiástico, tenemos que practicarlo y no tener ninguna comunión con las personas, las organizaciones, y toda iglesia que camina incorrectamente en desobediencia a Dios y las órdenes que nos ha dado en las sagradas escrituras. Si tenemos alguna comunión, lo que hacemos es animarlos a que sigan en sus errores y desobediencias. El asunto de separación bíblica eclesiástica enfrenta a nuestras iglesias y es un asunto de soma importancia. Tenemos que, continuamente, educar bíblicamente a todos los hermanos de nuestras iglesias. Muchos se han olvidado de este asunto o simplemente dicen, por favor, de este asunto no hablemos. Estamos viendo en la cultura global que la cruz del calvario donde nuestro Señor Jesucristo se entrego por nosotros se está desapareciendo rápidamente y las nuevas religiones en general están llenando el vacío, y estas nuevas religiones y sus evangelios no son bíblicas ni tampoco tienen el poder para salvar del pecado. Tenemos que estar muy atentos en estos días peligrosos, con quien nos juntamos, con quien tenemos comunión. Tenemos que averiguar y preguntar para ver con quien están asociados con los que tal vez queramos cooperar y adorar juntos. Porque si no, nos haremos amistades y después por los sentimientos nos daremos al compromiso. En la epístola de San Pablo a los romanos vemos el fiel testimonio de una iglesia obediente. Romanos 16:17-20: “Y os ruego hermanos, que miréis los que causan disensiones y escándalos contra la doctrina que vosotros habéis aprendido; y apartaos de ellos. Porque los tales no sirven al señor nuestro Jesucristo, sino a sus vientres; y con suaves palabras y bendiciones engaños corazones de los simples. Porque vuestra obediencia ha venido a ser notoria a todos; así que me gozo de vosotros, más quiero que seáis sabios en el bien y simples en el mal. Y el Dios de paz quebrantara presto Satanás debajo de vuestros pies. La gracia del Señor nuestro Jesucristo sea con vosotros”. La iglesia de los hermanos fieles, romanos tenían la fama de ser obedientes a la palabra de Dios y el apóstol Pablo se goza con ellos pero les da una precaución: “Sean sabios en el bien” por ser buenos Satanás los atacaría para hacerlos caer a sus engaños. Pablo les está advirtiendo para que estén atentos para probar las cosas si fueren del espíritu de mentira o del espíritu de verdad. Nosotros tenemos que estar fijos en la verdad, el bien y la luz. Que nuestra posición sea firme, indomable, siempre atentos, no confiando que todas las cosas siguen bien. El que ama a Cristo obedece su palabra. Dios claramente nos ordena y nos advierte en 1 Jn. 2:15 -17 “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo, el amor del padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, las concupiscencias de la carne, y la concupiscencia de los ojos, y la soberbia de la vida, no es del padre, mas es del mundo. Y el mundo pasa, y sus concupiscencias; mas el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre”. El se ha ganado, y continúan ganándose la mayoría de las iglesias, las cuales pertenecen a Satanás, el dios de este mundo, a él le adoran. La voluntad de Dios para sus elegidos es apartaos, salir de en medio de ellos, porque si no los creyentes no fieles serán como, en Abdías 1:11 El día que estando tú delante… tú también eras como uno de ellos. ¿Cuáles son nuestros deseos verdaderos? ¿El mundo o Dios? Solo podemos tener uno de los dos, no existe mezcla. Tenemos y conocemos a hermanos desobedientes, esto es muy triste y duro. ¿Cómo le hablo a un hermano que no entiende las doctrinas de separación? Tenemos que contender, significa luchar forzosamente. Tenemos que obedecer toda la biblia, no solo lo que nos conviene y nos gusta. El amor y la desobediencia no pueden trabajar juntos. No podemos dejar que Satanás haga un hueco en la fundición, pero él es persistente en atacar. Nosotros, que entendemos las doctrinas de separación, tenemos que ser militantes en defender la fe de nuestro señor Jesucristo para mantener la fe verdadera y testimonio de su verdadera iglesia. La puridad del cuerpo de Cristo es muy importante para la cabeza, quien es nuestro Señor y salvador. En conclusión: Tenemos que reconocer que los ministerios del verdadero creyente declarativos. Nosotros no le pedimos al hombre que nos siga y que esté de acuerdo con nosotros, sin apelamos al hombre para que obedezca a Dios y proclame, aplicando las verdades de las sagradas escrituras, las mismas que declaramos nosotros. En Ap. 18:4 nos dice, “y oí otra voz del cielo, que decía; salid de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados, y no recibáis de sus plagas”. Este versículo es apropiado y debe aplicarse a todos aquellos, hoy en día, que son miembros, o ayudan, apoyan y animan a las iglesias, denominaciones, o grupos apóstatas o con sistemas falsos que están en el camino hacia la apostasía. Separación Bíblica Eclesiástica, es una verdad bíblica que debemos obedecer. Los que luchamos en esta batalla difícil reconocemos que somos una minoría, pero uno con Dios es mayoría. Que Dios nos ayude y fortalezca para seguir adelante en la lucha, dependiendo la fe de nuestro Señor y salvador Jesucristo. Amén. |
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