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"Por la Palabra de Dios y el Testimonio de Jesucristo" Prof. Josías Barauna, Jr.BRASIL Apocalipsis 1:9.- “Yo Juan, vuestro hermano y participante en la tribulación y en el reino y en la paciencia de Jesucristo, estaba en la isla que es llamada Patmos, por la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo”. Para aquellos que queremos vivir un cristianismo auténtico, la introducción del libro del Apocalipsis tiene mucho que decirnos, sin duda como efectivamente hemos dicho durante largos siglos, durante los cuales los fundamentalistas bíblicos se han esforzado en guardar la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo, tales como los valdenses, los reformadores, los puritanos, reavivalistas del primer gran despertar, los misioneros y colportores del siglo XIX, los fundamentalistas de la primera generación del siglo XX y también los participantes del movimiento de la Reforma de los siglos XX y XXI, que es el Concilio Internacional de Iglesias Cristianas, bien representado en la Alianza Latinoamericana de Iglesias Cristianas. Juan se designa así mismo como “compañero” de aquellos a los que esta escribiendo. Esta palabra griega (“sigkoinonos”) es muy significativa, porque denota participación, lo que nos remite a Pablo, cuando dice: “Tú pues, sufre trabajos como fiel soldado de Jesucristo”. Una autentica vida cristiana no puede ser vivida según la Teología de la Prosperidad; ¡No existe ni siquiera una página de las Escrituras que nos permita enseñar que debemos ser ricos!, por el contrario, las Escrituras son claras en cuanto a que es fiel a la Biblia pasa por dificultades financieras (Filipenses 4:12-14: Sé estar humillado y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para hartura como para hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad: Todo lo puedo en Cristo que me fortalece, sin embargo, bien hicisteis que comunicasteis juntamente á mi tribulación”). La aflicción por la que pasaba Pablo era material. Las sectas neopentecostales enseñan doctrinas antibíblicas de sanidad y prosperidad social, olvidando que Pablo se vio obligado por las circunstancias dejar a Trofimo, enfermo, en Mileto (II Timoteo 4:20: Erasto se quedó en Corinto; y á Trófimo dejé en Mileto enfermo”) y que inspirado por el Espíritu Santo, da esa información al joven Timoteo, y que por la providencia de Dios que ha preservado las Escrituras, la da también a nosotros en un contexto diferente de aquel en que, con un tono de reproche habla de los desertores que se separan de su ministerio: Demas, que amo este siglo, prefiriendo al mundo y el placer de lo que es transitorio; Crescente y tito, que por cuenta propia resolvieron dejar al apóstol, dando la impresión que él no aprobaba que trabajaran en Galacia y Dalmacia, respectivamente (II Timoteo 4:10 :” Porque Demas me ha desamparado, amando este siglo, y se ha ido á Tesalónica; Crescente á Galacia, Tito a Dalmacia”). Recordemos que Pablo dejo a Tito en Creta, para pastorear las iglesias que todavía estaban en la isla, para que completara el ministerio de Pablo. La segunda prisión de Pablo y la consiguiente humillación del encarcelamiento fueron suficientes para que estos siervos de Dios le abandonaran. Ha habido varios Demas, Crescentes y Titos en el siglo XX, pero ha permanecido el trabajo realizado por el Dr. McIntire, a pesar de su detención en Nairobi y deportación a Roma en 1975, por causa de “la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo”, con ocasión del Congreso Mundial del CIIC realizado en esa importante ciudad Africana, como también por el trabajo de los demás fundadores del CIIC, independiente de todos los Demas, Crescentes y Titos que han aparecido en las décadas de 1950 a 1990. Ha permanecido porque el Concilio Internacional de Iglesias Cristianas, la ALADIC es de Dios, ya que honra la Biblia y al Dios de la Biblia, ama a Cristo y guarda el testimonio de Jesucristo, de acuerdo al contenido de la Palabra de Dios. Esto concuerda con la convicción rabínica de Gamaliel, el maestro de Saulo de Tarso (Hechos 5:34-39: “Entonces levantándose en el concilio un Fariseo llamado Gamaliel, doctor de la ley, venerable a todo el pueblo, mandó que sacasen fuera un poco a los apóstoles. Y les dijo: Varones Israelitas, mirad por vosotros acerca de estos hombres en lo que habéis de hacer. Porque antes de estos días se levantó Teudas, diciendo que era alguien; al que se agregó un número de hombres como cuatrocientos: el cual fue matado; y todos los que le creyeron fueron dispersos, y reducidos a nada. Después de éste, se levantó Judas el Galileo en los días del empadronamiento, y llevó mucho pueblo tras sí. Pereció también aquél; y todos los que consintieron con él, fueron derramados. Y ahora os digo: Dejaos de estos hombres, y dejadlos; porque si este consejo o esta obra es de los hombres, se desvanecerá: Mas si es de Dios, no la podréis deshacer; no seáis tal vez hallados resistiendo á Dios”); [Hechos 22:2-3:” (Y como oyeron que les hablaba en lengua hebrea, guardaron más silencio.) Y dijo: Yo de cierto soy Judío, nacido en Tarso de Cilicia, mas criado en esta ciudad a los pies de Gamaliel, enseñado conforme a la verdad de la ley de la patria, celoso de Dios, como todos vosotros sois hoy]. ¡La obra de Dios no puede ser destruida!, ¡No es posible destruir la obra del movimiento de fidelidad a la Biblia, porque es la obra de Dios!. La enseñanza de doctrinas antibiblicas por parte de estas sectas neopentecostales, que se prestan para confundir a los neófitos en la fe y para conducir a los incrédulos a una religiosidad neopagana disfrazada de cristianismo, nos muestra que, en forma sutil a lo que dijo el apóstol Pedro, estos dirigentes neopentecostales “no tiene parte ni suerte”, es la Palabra y esto sucede porque el corazón de ellos no es recto delante de Dios” (Hechos 8:21). En el movimiento de la Reforma del siglo XXI, no hay lugar para los que prometen lo que Dios no ha dicho , “Déjame entonces Jehová: Falso profetizan los profetas en mi nombre; no los envié, ni le mande, ni les hable; visión mentirosa y adivinación y vanidad y engaño de su corazón os profetizan. Por tanto, así ha dicho Jehová sobre los profetas que profetizan en mi nombre, los cuales no envié y que dicen: Cuchillo ni hambre habrá en esta tierra, con cuchillo y con hambre serán consumidos esos profetas”(Jeremías 14:14-15). Nuestro Señor Jesucristo dice que en el mundo tendremos aflicciones (Juan 16:33) y el apóstol Pablo dice a Timoteo que los que quieren ser fieles a Cristo padecerán persecuciones igual como las que sufrió él (II Timoteo 3:10-12: “Pero tú has comprendido mi doctrina, instrucción, intento, fe, largura de ánimo, caridad, paciencia, Persecuciones, aflicciones, cuales me sobrevinieron en Antioquía, en Iconio, en Listra, cuales persecuciones he sufrido; y de todas me ha librado el Señor. Y también todos los que quieren vivir píamente en Cristo Jesús, padecerán persecución”). Por lo tanto, es un maestro falso el que enseña que debemos enriquecernos y no estar nunca enfermos. ¡Tal promesa nos fue dada los fieles creyentes de la Biblia! Esto no quiere decir que un creyente fiel en la Biblia no pueda ser bendecido individualmente en forma material por Dios, pero ese es el resultado de su trabajo y no el de una promesa de las Escrituras a la iglesia del Señor para que colectivamente pudiera ser materialmente prospera. En realidad, es la iglesia moderna de Laodisea la que se encuentra próspera, porque sólo considera sus bienes materiales y no se da cuenta de su pobreza espiritual, al contrario de la iglesia de Filadelfia, que es pobre en recursos de este mundo, pero goza de las riquezas espirituales de Cristo Jesús nuestros eterno Salvador. Sin embargo, no es solo en el sufrimiento que somos compañeros del apóstol Juan. Somos también sus compañeros en el Reino, en el domino de Cristo, aunque es verdad que Cristo ocupará su trono en Jerusalén después de derrotar al anticristo y al falso profeta, no hay duda de que reina ya sobre la Iglesia actualmente. La Iglesia invisible, que reúne a la totalidad de los salvados por Cristo, es la expresión actual del reino (aunque haya una dimensión mayor del Reino, que incluye a los judíos y a los ángeles) y la proclamación del Reino en esta época es que Cristo salva al pecador que le acepta como su salvador, aceptación que se hace posible por la acción del Espíritu de Dios, que saca la venda de los ojos del pecador objeto de su gracia, de acuerdo al plan divino determinado antes de la fundación del mundo. Somos súbditos de un reino que no perecerá, porque se hará visible durante mil años en esta tierra y por toda la eternidad en esta tierra nueva, “Porque la tierra será llena de conocimiento de la gloria de Jehová, como las aguas cubren la mar”(Habacuc 2:14). La proclamación del Reino tiene dos lados, como una moneda: el lado negativo habla de la muerte, de la triple muerte: la muerte espiritual en que se encuentra toda la humanidad, muerta “en delito y pecado” (Efesios 2:1) y andando “conforme a la condición de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora obra en los hijos de desobediencia”(Efesios 2:2); la muerte física, pues desde que Adán y Eva desobedecieron a la palabra de Dios y dieron oído a la serpiente, todos los seres humanos descienden al polvo (Génesis 3:9); y la muerte eterna ya que una vez el cuerpo baja al polvo, las almas humanas descienden al infierno (Lucas 16:23)a lo que sigue el juicio (Hebreos 9:27), por el cual, por no estar en el libro de la vida, son lanzados al lago de fuego que arde con azufre (Apocalipsis 20:15). La muerte física misma, junto con el infierno, según Juan, fueron lanzados al lago de fuego (Apocalipsis 20:16). Como la muerte física se le llama la primer muerte(y sin contar la muerte espiritual, porque todos nacemos espiritualmente muertos) a la muerte eterna se la llama segunda muerte. El lado positivo de la declaración del Reino habla de la solución al problema de la muerte eterna, de la salvación en Jesucristo.la purificación del pecado, mal que afecta desastrosamente al ser humano y lo hace responsable de su muerte, sólo es posible por medio de la sangre pura e inocente: “y casi todo es purificado según la ley con sangre y sin derramamiento de sangre no se hace remisión”( Hebreos 9:22). Por eso el Señor Jesús fue llamado “el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” (Juan 1:29). Dios proveyó en Cristo la solución eterna para el pecador. Esto demuestra aunque Dios es muy justo al condenar a los pecadores al fuego eterno sin embargo con amor eterno a los que no podían purificar su pecado con su propia sangre o con la sangre de los sacrificios de animales, que solo señalaban o simbolizaban el sacrificio por excelencia que debía venir. El mundo de todos los que han creído, están creyendo o creerán (Juan 3:16), Dios lo conoció de antemano (Romanos 8:29) y también lo predestino (Romanos 8:29-30)es el rebaño de las ovejas del Señor Jesús, en su propiedad desde antes que les llamará (Juan 10:3-4). Por eso, por el Espíritu de Dios, este mundo de Juan 3:16 y no el mundo muerto en sus ofensas y pecados, recibe el don del Espíritu, que es la fe, la convicción espiritual de que Cristo murió por mí. Los modernistas enseñan que esto es una teoría, pero los que tienen al espíritu habitando en sus corazones, tienen realmente esta convicción: “Cristo murió por nosotros” (Romanos 5:8). Esta es la proclamación del Reino en que somos compañeros, súbditos leales, siervos fieles y embajadores de Cristo,” cómo si Dios rogase por medio nuestro” (II Corintios 5:20). Como este dominio es eterno, lo que ocurrirá en el futuro lo esperamos todavía, por lo cual Juan añade que somos compañeros en la paciencia, en la expectativa de aquella esperanza que no dejará de realizarse. La paciencia se va fijando en nuestra mente en tal forma que anticipamos la venida de nuestro Señor a los aires, lo que aumenta nuestra esperanza y responsabilidad de mantenernos fieles a su propósito. Los que viven del presente y adoran a Mammón, que depositan su esperanza en las riquezas de este mundo, no tienen de modo alguno la paciencia que poseemos nosotros. Como hermana gemela de la fe es la esperanza, don de Dios, se fundamente en las promesas que Dios nos da en su palabra. Tales promesas sólo se cumplirán efectivamente en la vida eterna de los fieles y jamás en la vida de esos que predican ese otro evangelio, el evangelio de la prosperidad, cuyo dios es Mammon. A ellos nuestro Señor les dice que ya recibieron su galardón (Mateo 6:2,5,16). Ya se presentaron, ya predicaron su falso evangelio, ya se enriquecieron, etc, pero su futuro será de lloro y crujir de dientes (Mateo 25:30). Esto sucederá cuando los adoradores de Mammon son abominación a los ojos del Señor (Lucas 16:13-15: “Ningún siervo puede servir a dos Señores, porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o se llegará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas. Y oían también todas estas cosas los fariseos, los cuales eran avaros, y se burlaban de él. Y díjoles: Vosotros sois los que os justificáis a vosotros mismos delante de los hombres, mas Dios conoce vuestros corazones, porque lo que los hombres tienen por sublime, delante de Dios es abominación”). Compañeros la tribulación y en el reino y la paciencia ¿Cómo sucede que nos hacemos compañeros en tres formas?. Es por causa de la palabra de Dios implantada en nuestros corazones que somos fieles al Dios Triunfo y a su Palabra y somos compañeros de todos los que son fieles de la Biblia. Repudiamos las obras infructuosas de las tinieblas. Este repudio es en dos formas: Ninguna comunión y total condenación, como nos enseña Pablo en Efesios 5:11. No existe rechazo de las obras infructuosas de las tinieblas sólo con no tener comunión. Es necesario también condenar mediante la denuncia. No existe rechazo de las obras infructuosas de las tinieblas solo con la condenación, con denunciar, no hay que mantener comunión con ellas. Esa ha sido la historia de ALADIC: denunciar y no mantener comunión, por ejemplo, con personas como el profesor Hromadka, dirigente y activista ecuménico, a quien se le impidió actuar en América Latina gracias al “Tiempo de la Verdad” del CIIC y de la ALADIC. Hemos oído al Señor Jesús decir: “Bien, buen siervo y fiel, sobre poco as sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu Señor” (Mateo 25:23) Así tenemos que reconocer francamente que somos débiles y que hemos hecho poco por el Señor, pero la mas importante es se fiel a su palabra: “ Negociad en tanto que vengo” (Lucas 19:13). No hemos estado ociosos, hemos trabajado con todas nuestras fuerzas, que en realidad que son pocas. No tenemos la fuerza humanas, ni los recursos materiales de los que disponen los enemigos de la fidelidad de la Palabra de Dios, porque no somos de la iglesia de La Odisea. Como en el caso de la iglesia de Filadelfia, el Señor reconoce nuestra escasa fuerza, pero se glorifico en nuestra fidelidad a la Palabra de Dios, en que guardemos su palabra, en que guardamos en su palabra y en que no negamos el nombre de nuestro Señor y Salvador Jesucristo (Apocalipsis 3:8). El fundamentalismo bíblico es compromiso con la verdad. La fidelidad de los siervos del Señor será recompensada. “Porque as guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la tentación que ha de venir en todo el mundo, para probar a los que moran en la tierra (Apocalipsis 3:10). Obsérvese que la preposición “de”, seguida del articulo definido “la”, nos enseña que primero somos guardados por fuera, porque si fuéramos guardados desde adentro, el texto tendría la preposición “en” seguida del articulo definido “la”, osea, “en la”, en relación con “la hora de la tentación” esta definida por el articulo. No se trata de una tribulación de diez días sino de “la hora de la tentación”. Es el periodo que las Escrituras del Antigua Testamento llaman “la angustia de Jacob” y que se conoce en la Escatología como la “gran tribulación”. “Para probar a los que moran en la tierra”, se refiere inicialmente en la tierra de Israel, porque para los judíos que rechazan a Cristo les aparecerá un falso Mesías, por decreto permisivo de Dios: “Por tanto, pues les envía Dios, operación de error, para que crean a la mentira, para que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, antes consintieron a la iniquidad” (II Tesalonicenses 2:11,12). Pero Cristo promete sacarnos en el momento en que comience la hora de la tentación y esto lo confirma Pablo también: “Mas nosotros debemos dar siempre gracias a Dios por vosotros, hermanos amados del señor, de que Dios os haya escogido desde el principio para salvación, por la santificación del Espíritu y fe de la verdad, a lo cual os llamo por nuestro evangelio para alcanzar la gloria de nuestro Señor Jesucristo” (II Tesalonicenses 2:13-14). ¡Que Dios nos bendiga aumentando cada día nuestra seguridad de encontrarnos con nuestro Señor en los aires para estar para siempre con Él (I Tesalonicenses 4:17)!. AMÉN. |
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